lunes, 7 de marzo de 2011

El placer de no competir.

El ciclismo de carretera tiene la particularidad de que siempre es competitivo, aun cuando uno sale solo a entrenar.

Las etapas en grupo, con los amigos, en fin de semana, ya se sabe... . Se comienza a un ritmo más o menos cómodo. Son muchos años saliendo juntos y todos sabemos hasta donde puede llegar cada uno, salvo sorpresas, pero a medida que pasan los kilómetros, los ritmos se van acomodando a los estados de forma de cada cual, con lo que los mejor preparados se van situando delante y lo demás nos quedamos detrás. Pronto los "piques" hacen que las velocidades se incrementen, los de delante se olviden de los de detrás y estos solo pueden ver como se alejan los primeros. Aun así, se sigue compitiendo. Los de delante por ser los primeros, y los de detrás por no ser los últimos.

En otras ocasiones, los ciclistas solemos salir solos, bien para entrenar o simplemente por no haber quedado con el resto de grupo. En estas ocasiones parece imposible competir..., pues no. También se compite.

Cada cual sabe sus marcas, su ritmo y sus velocidades medias, y es en estas ocasiones cuando uno compite contra si mismo. Agacha la cabeza y pone un ritmo de pedaleo que le permita terminar la etapa prevista en menos tiempo que la última vez que la realizó, o que al final de un recorrido haya logrado una media superior a las habituales,.. y todo esto se hace casi sin tener conciencia de que se está haciendo.

El caso es que hoy, después de varios días sin entrenar, al salir del trabajo, me he cambiado de ropa, he cogido la bici y me he ido a dar una vuelta.

Dado mi mal estado de forma, me he planteado no competir ni contra los que me adelantan ni contra mi mismo, y así lo he hecho.

He puesto un ritmo muy cómodo, y a pesar de que mentalmente iba fijándome en el tiempo que llevaba al pasar por los lugares que tengo marcados y ver que eran peores, me he esforzado en no cebarme en correr, así que he dado una vuelta de poco menos de dos horas, prácticamente sin pasar de 145 pulsaciones y he llegado a casa descansado y con ilusión por volver a salir pasado mañana.

No se si como entrenamiento me habrá servido de algo, pero ya no voy a ganar ningún Tour, así que a disfrutar de la bicicleta al ritmo que el cuerpo me pida.

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